
Estilo. El del Presidente uruguayo sería propio, personal y cuestionado por los suaves de la moda.
La sencillez, la dejadez y la indolencia en el vestir del presidente
uruguayo,
José Mujica, generan simpatía entre ciertos grupos humanos, como el de
los linyeras, los anacoretas, los franciscanos y los africanos, pero
provoca rechazo entre otros colectivos. Es lo que está ocurriendo con
los modistos, cortatelas y estilistas del paisito vecino, para quienes
la reciente aparición de Mujica en un acto oficial calzando sandalias y
con las uñas como acerados estiletes ha significado, dicen, “cruzar un
límite que no debería haber sido traspasado”. “Todo bien con que el
Presidente se muestre austero y popular, pero lo de las uñas ya es un
asco que repercutirá, seguramente, en la política interna; bah, digo
yo”, afirma un reconocido y suave modisto oriental. Por ahora en
silencio, aunque con total decisión, un grupo de uruguayos coquetos
estaría elaborando un paper para exigir una reforma constitucional que
impida a los primeros mandatarios “usar riñonera, camiseta ballenera,
jean nevado y otras desafortunadas expresiones de la moda”. ¿Polémica en
puerta?
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